Concurso relato Little Kiss


Aquello iba a resultar de lo más incómodo. Siempre he sido muy olvidadizo, aunque aquella ocasión iba a ser la madre del cordero. Dios, qué haré cuando llegue el momento de acostarme, allí, al lado de mis empleados. Un jefe no puede aparecer en calzoncillos y camiseta interior ante personas que le hablan de usted. Además, la elección de la ropa interior tampoco había sido muy oportuna. Y encima con este pantalón corto modelo scout de pacotilla. Y eso que la noche anterior, antes de dormirme, recordé que no había metido el pijama en la mochila y tomé nota mental para hacerlo nada más levantarme. Por supuesto, el asunto no obtuvo de mí ni un pensamiento más.

El día estaba siendo agradable, con todos esos juegos, aunque no me sentía totalmente integrado. Los chicos parecían divertirse y bromeaban todo el tiempo entre sí, incluso me pareció descubrir alguna mirada con más picardía que la deseable entre compañeros de trabajo. Para mí reservaban un comportamiento más respetuoso, más distante, no olvidaban que yo era un superior. Sin embargo, yo me sentía bastante torpe en aquel ambiente campestre. No tengo ni idea de encender una fogata ni de orientarme en la montaña. Incluso he tenido que comprarme unas deportivas para la ocasión. Pero si hasta tengo alergia a las picaduras de mosquito. Y a orillas de un lago, los insectos se lo comen a uno.

Sigue leyendo